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Andrea Gallo
Desnviel
Nº156
Noviembre 1999
Portada: Sílvia y Miquel en el C3
durante el descenso
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Actualidad
Sheve Peña, montañero, y Eduardo Rodríguez-Matía, el primer presidente del Grupo Nacional de Alta Montaña, junto con Georges Livanos y Sonia, su mujer, fueron los nuevos agregados de honor al
colectivo que agrupa a personalidades del montañismo español. Los pasados 2 y 3 de octubre, los veteranos se reunieron en Navacerrada.
Son unos sentimentales. El encuentro seguía su rumbo normal con los preceptivos saludos, escaladas –algunas frenéticas– por la mañana en La Pedriza, abrazos, risas, batallitas, preguntas por los ausentes. Y a la hora de cenar en el chalet de la RSEA
Peñalara, en Navacerrada, uno de éstos, Carlos Soria, telefoneaba con el móvil desde el Manaslu para estar siquiera por un instante en voz con los amigos, como siempre que ha podido. Un uso más del móvil manido: también sirve para los sentimentales. Además de sentimentales, a los
veteranos les gusta conservar fresca su memoria, y con ella está de la mano nuestra historia reciente. Desde que Francisco Guillamon tomó las riendas de los encuentros de veteranos organizados por el Grupo de Alta Montaña Español, se encargó también de proponer a quienes consideraba que
debían incorporarse a su nómina con honores. Pocos años antes –las tres primeras ediciones– la iniciativa había arrancado gracias a algunos prestigiosos clubes que quisieron celebrar algún aniversario –o ni siquiera eso– compartiéndolo con amigos de todos los rincones. "Para
la reunión de 1993 hablando con Joan Quintana, presidente del GAME, acordamos que los encuentros se harían con su apoyo", recuerda Guillamon. Desde entonces, además de los propios participantes, de por sí históricos y cruciales, han pasado por sus encuentros verdaderas personalidades
del montañismo, tanto español como internacional.Game, nogame
Este encuentro del décimo aniversario, significa para Guillamon un "broche de oro" a esa trayectoria. Como en un intento de acortar las distancias creadas por el absurdo entre escaladores/alpinistas y montañeros en su sentido andarín, "siempre he querido que fueran juntos en
las nominaciones a miembros de honor del GAME un ‘game’ y un ‘nogame’". Es decir, uno que ya contara con su integración en el grupo por su historial como alpinista y otro que no. Este año ha sido el del paradigma. Los homenajeados han sido dos montañeros, en el sentido total de
la palabra, nonagenarios–por razón de edad no pudieron acudir a la cita–: el vasco, Sheve Peña con cumbres como varios Mont Blanc y Kilimanjaros el último ya octogenario; y el madrileño Eduardo Rodríguez-Matía, primer presidente del organismo predecesor del actual GAME, el llamado
Grupo Nacional de Alta Montaña. Todo ello en el año del 50 aniversario de este grupo.Pero como los veteranos no precisan de fechas redondas para celebrar nada, decidieron rendir un homenaje a los miembros de una expedición histórica: la primera vez que españoles en grupo iban a escalar
más allá de Europa, la Andes del Perú 1961. Lo celebraron al hilo de la divertida y didáctica proyección de Francisco Guillamon titulada "Diez años de cara a la pared", por donde pasaron Montserrat, Riglos, Dolomitas, Chamonix, Andes del Perú y Ordesa tal como eran entre 1954
y 1964. Los homenajeados del 61, por su parte, resolvieron la papeleta del protagonismo entonando juntos de nuevo una de sus canciones, precisamente del fallecido Pedro Acuña, de color bastante más que verde.
La personalidad internacional que ingresó honoríficamente en el GAME en esta décima edición de la reunión de sus veteranos es doble: Georges y Sonia Livanos. El Griego y su compañera aprovecharon que no tuvieron hijos para no parar de escalar en Calanques y Dolomitas durante décadas.
Muchas vías abiertas y muy difíciles, y una forma de ser desenfadada. Por ejemplo, en Dolomitas empezaba a escalar a las 7 de la tarde, subía un centenar de metros, buscaba una plataforma, se liaba un cigarrillo, y a dormir. La falta de presupuesto hizo imposible su visita.
En el encuentro de Navacerrada, planeaba la sensación de que esta reunión podía ser la última. Pero con más de cien personas de todos los orígenes clamando como una voz por su continuidad, es para pensarlo. "Seguiremos", adelanta Guillamon, "y si los jóvenes no quieren
venir, aunque si vinieran escalarían en sitios como Montserrat o la Pedriza o Riglos, que no vengan".
José L. Mendieta
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